24 dic. 2010

Deseos de Navidad de otros tiempos

Leo este articulo de Rosalía Sánchez desde Berlín. Me parece una lectura ideal para un día como hoy, el día de Nochebuena. Habla de una exposición que reúne cartas fechadas desde finales del siglo XIX. Algo parecido a nuestras cartas a los Reyes: Un pequeño pedía 'seis botones nacarados' y otro 'un tubo de pasta de dientes'



Si a cualquier adulto le cuesta hoy descifrar los nombres de monstruos alienígenas, personajes cinematográficos o videojuegos de última generación que aparecen en las cartas a los Reyes Magos, más difícil resulta comprender las cartas que escribían los niños hace tres o cuatro generaciones, cuando pedían regalos como "seis botones nacarados" o "un tubo de pasta de dientes Calodont", como escribió una jovencita en 1899 en una de las cartas más antiguas expuestas estos días en el Museo de Arte e Historia Cultural de Dortmund.



La exposición titulada "Tráenos muchas cosas bonitas", ha reunido cartas fechadas desde finales del siglo XIX que describen la evolución de los deseos infantiles durante el último siglo largo. Un bañador, en 1902, por ejemplo, acaparaba toda la ilusión de un niño, de tal forma que aparece en su carta como el único reglado deseado.

Algunos resultan hoy en día absolutamente incomprensibles, como el Matrossenkleid que pide una niña en la Navidad de 1912, que textualmente se traduciría como "vestido de colchón", pero que los historiadores que han supervisado la muestra no han sabido identificar con ningún objeto.
"La imaginación de los niños puede jugarnos alguna mala pasada como historiadores", dice Isolde Parussel, "pero hemos descubierto que la ilusión infantil es una constante que, incluso en los momentos de mayor depresión económica, no solamente disminuye, sino que aumenta".

Hasta finales del siglo XIX, era el 6 de diciembre cuando San Nicolás traía nueces, naranjas o uvas pasas

En los periodos más duros de la historia alemana del siglo XX, los niños continuaron enviando sus cartas con deseos. Durante la hambruna de la República de Weimar y bajo los bombardeos de las dos Guerras Mundiales, proliferaban las cartas que los servicios de correos, como sigue siendo habitual, almacenaban pacientemente. Incluso en la Navidad de 1946, en la que no quedaba en Alemania piedra sobre piedra, fueron enviadas cartas con deseos como "una chaqueta de punto" y "un trineo".

Debe ser que la nieve impide a los Reyes Magos extender su reparto de regalos hasta Alemania, y por eso los niños aquí escriben sus cartas al Christkind, al niño nacido, y se trata de una costumbre muy enraizada, a pesar de que es relativamente reciente. Hasta finales del siglo XIX, era el 6 de diciembre cuando San Nicolás traía nueces, naranjas o uvas pasas, junto a algún pequeño obsequio, para los niños que se habían portado bien. Con la industrialización, comienza a asociarse la celebración de la navidad con una reunión en la que se entregan presentes y ahí es donde nace el hábito de escribirle cartas al bienhechor de turno para pedirle regalos específicos.

Algunas de las cartas de la exposición provienen de las colecciones de otros museos, pero la mayoría fueron prestadas al museo por personas que respondieron a un anuncio de prensa publicado por los encargados de la muestra. Curiosamente no es durante las guerras, sino en las etapas previas a éstas, cuando aumenta la petición de juguetes bélicos. En 1933, con Hitler en el poder, Helga pidió en su carta "una muñeca de cabello rubio".

Los deseos después de la Segunda Guerra Mundial van desde una gorra o un cuaderno para la escuela, hasta la mejoría de una madre convaleciente o una falda que llegara a la altura de la rodilla. Y desde finales del XIX, aparecen cartas escritas sobre formularios impresos por grandes almacenes, en alguna de las cuales el niño no tiene más que hacer una cruz junto a los regalos seleccionados de una larga lista, lo que demuestra que esta costumbre está directamente asociada con la comercialización de juguetes.

La carta más reciente de la exposición data de 2008. Jascha, de Dortmund, recortó imágenes de varios catálogos que mostraban productos con sus respectivos precios, en su mayoría aparatos electrónicos. No escribió ni una sola palabra, pero decoró cuidadosamente con pinturas de colores el rótulo de encabezamiento: "Lista de Deseos para Navidad".


No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Te ha interesado esta entrada? deja tu comentario aquí.