Un tercer botón desabrochado, hombros caídos, apoyo en una
cadera, muslos separados, mano en el vientre y un gran charco de agua entre las piernas…
Algo tendría que estar pasando en Madel cuando eligieron esta
imagen tan arriesgada para la caja de la corsaria. El contraste con el resto de
ilustraciones de otros modelos Madelman es evidente.


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