3 dic. 2011

Nuevo Libro de Guillen Medina


"Moshi-mo chii-tana goya-no-comaitaaana". Tremenda onomatopeya japonesa que algunos tratábamos de mascullar 'en castellano' al cierre de cada capítulo de Heidi. Escuchar aquella sintonía (a la derecha, el vídeo) sirve para tirar del hilo de la memoria colectiva de las generaciones que crecieron con los dibujos animados de las series de TVE de los 70 y 80.
Como la magdalena de Proust, una imagen de Pipi Calzaslargas, la música de 'Mazinger Z' o D'Artacan y los tres mosqueperros o el recuerdo de personajes como el Inspector Gadget, Marco o la abeja Maya, pueden abrir la puerta a la nostalgia de la época con un sólo canal de televisión. Es el juego de exaltación de la memoria colectiva que propone el libro 'Abuelito, dime tú. Los dibujos animados de nuestra niñez' (Diábolo Ediciones).
 
 Escenas del final de David el Gnomo. Toda una lección sobre la muerte.

El asunto, como tema de conversación, da para un buen rato. Hay quien cuenta que se aburría con las clases de Historia en el colegio pero disfrutaba de lo lindo con 'Érase una vez... el hombre'; alguno aún recuerda las lágrimas al despedir a David El Gnomo... Son personajes que no quedaron agotados en aquellas décadas. De la Abeja Maya habrá dentro de poco un musical en Madrid y de Marco, una miniserie con actores de carne y hueso.
El autor, Guillem Medina, (Toyland Magazine) hace un repaso cronológico por la televisión infantil de aquella época, a partir de Pippi Calzaslargas, "la primera serie que ocupó el horario estrella los sábados al mediodía".
 
 Se incluyen también las letras de la sintonía de las series, los productos de promoción, un repaso a los personajes y a series similares...
Era la época en que "desde la abuela al niño, todos se sentaban a ver lo mismo". "Ahora hay mucha diferencia, con series para preescolares, otras para público intermedio y para adolescentes. También hay una animación adulta que se empezó a popularizar con productos como South Park", señala.
 
 Pero entonces sólo existía TVE, así que la muchachada de todo el país seguía las mismas series. "Además, las reponían, y eso ha hecho que su influencia llegue a varias generaciones", destaca.
"Hoy en día los niños están poco predispuestos a este tipo de series. Las de ahora no parece que aborden tanto los sentimientos, la alegría o la pena, y están más centradas en aventuras, competitividad. No sé si es mejor o peor, pero es distinto", comenta sobre estas series. Curiosamente, muchas de ellas venían de Japón y no había todavía, en lo que a dibujos animados se refiere, tanta influencia de Disney y de los productos estadounidenses.

 


La nostalgia vende

La nostalgia vende muchísimo. Hay mucha gente que guardó el escaso 'merchandising de la época. Es alucinante que alguien guardara esos cromos que venían pegados a la bollería, aceitosos. Pero ahora son cosas que se venden caras", cuenta Medina.
Así, explica que los álbumes de cromos de una conocida marca de yogures y las barajas con naipes ilustrados con este tipo de personajes pueden llegar a venderse por 200 euros.

 
 En todo esto hay un "pero". Medina es partidario de quedarse con los recuerdos, pero señala que no suele ser una buena idea retomarlas: "Volver a verlas es malo. Lo que tenemos es un recuerdo difuso, pero siempre bonito. Por mucho empeño que quieras poner, acabas pensando cómo aguantaste eso".
Medina es un experto de la nostalgia de iconos del siglo pasado, con un libro de muñecas españolas y otro sobre autoras de cómic, publicados en el último año. Tiene en mente una segunda parte de este 'Abuelito, dime tú' porque muchas míticas series se han quedado fuera.
Autora: Lucia González (El Mundo)






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